EDITORIAL/Discursos
DISCURSO LA VELA DE CORO: NATALICIO DE SIMON BOLIVAR
24 DE JULIO DE 2006.
Dr. YANCARLOS YEPEZ.  UNEFM
BOLIVAR DE LA SOLEDAD A LA GRANDEZA

Bolívar sólo vivió biológicamente 47 años (1783-1830). A los dos años, cinco meses y veinticinco días de nacido queda huérfano de padre y cuando le faltan 18 días para cumplir los 9 años, queda huérfano de madre. Tuvo un hermano que falleció a los 30 años y tres hermanas. La última de éstas nació y murió el mismo día. Cuando aún no había cumplido los 16 años, Bolívar viaja rumbo a Europa; el navío se ve obligado a detenerse en Veracruz; de este puerto mexicano procede la primera carta conocida que escribiera en su vida (20 de Marzo de 1799).

No había cumplido aun los 19 años cuando contrae matrimonio con la madrileña María Teresa Rodríguez del Toro; regresa con ella a Venezuela y luego de 8 meses de vida conyugal, la esposa fallece a consecuencia de una fiebre maligna. Según manifiesta el mismo Bolívar, estaba consagrado a su mujer y las ideas políticas no habían inquietado a su imaginación.  ¨Mi cabeza - escribe – sólo contenía la niebla de un amor apasionado¨. Quien había crecido sin padre ni madre, por abatares  del destino, estaba nuevamente solo, puesto que la muerte inesperada de María Teresa le había dejado sin heredero alguno. Muchos años después dijo a un amigo: ¨ Yo quería mucho a mi mujer. A su muerte, juré no volver a casarme. He mantenido mi promesa ¨.

Sobre la juventud y la adolescencia de Bolívar hay mucha pobreza historiográfica, existe la marcada tendencia a olvidar que fue niño, adolescente, que vivió los 20 años de edad y que aparentemente fue joven intrascendente. Ese es el Bolívar que conocemos pero que sin embargo, no deja de ser él tan, tan real y verdadero como el Bolívar heroico.

Bolívar viajero construyendo su vida de revolucionario.

En el verano de 1803, Bolívar regresa a Europa al fallecer su esposa y apenas cumplidos los 21 años, reinicia su recorrido por todo el viejo continente, presencia con menosprecio el acto de coronación de Napoleón Bonaparte, sorprendiéndole el apoyo popular que los franceses tributan a la gloria de su emperador, discute con su maestro Simón Rodríguez quien le acompaña durante casi todo el viaje, aspectos de su formación. La vida del joven caraqueño discurre sin mayores inquietudes, ha completado gran parte de su amplia cultura, vive plácidamente sin preocupación alguna, disfruta de su cuantiosa fortuna, se halla seguro de sí y presiente que muy pronto su pensamiento y acción han de seguir rumbo definitivo. Bolívar, ¨ dotado de prodigiosa memoria ¨,  refiere que fueron ¨ al Monte Sacro en Roma, a jurar sobre aquella tierra santa, la libertad de la Patria¨

A fines de 1806 abandona Europa y se dirige a Estados Unidos y visita Boston, Nueva York y Filadelfia. En Junio de 1807, regresa a Venezuela, luego de casi 4 años de ausencia.

Ya Caracas, había perdido el ambiente apacible de su más rancia etapa colonial, vivía en permanente inquietud debido a los revoltosos, calificativo peyorativo que empleaban las esferas oficiales para señalar a los inconformes con el régimen establecido desde hacía más de tres siglos. Rápidamente comprende Bolívar que él también, se encuentra entre los revoltosos que propugnan cambios, que cuestionan la legitimidad del poder real para ejercer en Venezuela una autoridad que no tiene, porque la invasión de las tropas napoleónicas ha hecho que el monarca se refugie en Bayona (Francia), donde no es más que un prisionero real; que protestan contra la represión y el confinamiento a que han sido sometidos los que piensan así, que están conformes en que Venezuela no es España sino algo muy diferente. Que el país debe gobernarse por sus propias leyes y éstas crearse por sus propios ciudadanos, que desean el establecimiento de una junta. Todas estas ideas bullen en su mente, hay que hacer algo, hay que cambiar y por lo tanto hay que luchar. Con sus familiares, amigos y personas de reconocido pensamiento liberal inicia un movimiento conspirativo que toma el nombre de Casa de la Misericordia.  Descubierta la conspiración Bolívar es confinado a su hacienda en Yare, en los Valles del Tuy. Allí lo sorprende la detención y expulsión de Vicente Emparan, capitán General de Venezuela. Cuando regresa a Caracas ya se ha constituido la ¨ Junta Suprema Conservadora de Fernando VII¨. Bolívar ofrece sus servicios al nuevo gobierno y lo designan para ir a Londres a instruir al gobierno británico de los nuevos acontecimientos, la versión original reza así : ¨Mal de su agrado accedió la junta a esta solicitud, pues muchos de sus miembros no le tenían buena voluntad; pero habiendo ofrecido realizar los gastos de la misión y no teniendo dinero en las arcas, se vieron en la necesidad de aceptar su ofrecimiento, asignándole como compañeros a Don  Luís López Méndez y a Andrés Bello, éste ultimo secretario de la misión.

La misión llegó a Portmouth el 10 de Julio de 1810. Como representaban a un país no reconocido por Inglaterra, el Ministro de Relaciones Exteriores de su Majestad Británica los recibió el día 21 en su residencia particular, donde les expresó que Gran Bretaña se oponía a todo movimiento que alterara el estado colonial de las provincias españolas; a los ingleses no les convenía debilitar a España en los momentos en que luchaban contra el imperio francés. Bolívar sin prestar mucha atención a las observaciones del ministro, le entregó el pliego de instrucciones que había recibido de la junta de Caracas e inmediatamente dio rienda suelta a su ideal revolucionario, matizó sus expresiones con violentas ofensas a la metrópoli, planteó la independencia absoluta como solución única y terminó su apasionada y sincera exhortación, solicitando el apoyo británico. Una vez que concluyó su disertación, el Ministro Wellesley le hizo notar que ninguno de sus planteamientos figuraba en el documento recibido; Bolívar tal vez, no había leído el pliego que portaba, pero había revelado el pensamiento y acción que tres años después pudo concretarse en hermosa realidad revolucionaria.

Antes de abandonar Inglaterra, Bolívar se reúne con Francisco de Miranda, el venezolano que llegó a Mariscal de los ejércitos de Francia y escapó a los tribunales de Salud Pública por su brillante autodefensa. Miranda lo escucha con atención y es ganado por el entusiasmo revolucionario de Bolívar y por la coincidencia de ideales revolucionarios. Queda convenido que Miranda ha de regresar a Caracas.

  Encuentro de Bolívar y Miranda en Caracas.

Cuando Bolívar y Miranda se encuentran en Caracas (1811) según lo convenido en Londres, Miranda tiene ya 61 años, Bolívar 27. Aquel ha vivido 37 años fuera de Venezuela, éste 7; ese período de tiempo no es determinante para Bolívar, que se encuentra en el principio de la vida, no así en el caso de Miranda que se encuentra en el ocaso. Miranda ha perdido el sentido espiritual de Venezuela. Bolívar no, Miranda sufrirá en carne propia el terrible drama de la incomunicación, de la incomprensión de su pueblo, precisamente la razón de ser de su lucha. Sus exhortaciones no serán comprendidas por los sectores humildes. El nivel de su vida interior, producto de los reconocimientos como guerrero, no se corresponde con las circunstancias externas que le rodean. Miranda es el venezolano Universal, Bolívar el venezolano continental. La incomunicación de Miranda no es sólo con su pueblo, sino también con los mantuanos (oligarquía criolla, intransigente y exclusivista en su concepción de casta). Los mantuanos llamaron mulato, encausado, aventurero, indigno, a Miranda e incluso hasta le discutieron su rango. Otra muy distinta era la condición de Bolívar, rico y noble de nacimiento. Pero además, Miranda en sus dos fracasadas expediciones revolucionarias a Ocumare y a la Vela de Coro (1806) se había presentado bajo la protección de Inglaterra contrariando así las ambiciones de los mantuanos, que solo luchaban por su ascenso al poder para desplazar a los españoles, temiendo perder su predominio ante una victoria patrocinada por los ingleses.

Aunque Miranda fracasa en sus dos expediciones revolucionarias para lograr la independencia de Venezuela, triunfa para la eternidad como precursor de la Gran Patria Latinoamericana y deja como legado el pabellón tricolor que los pueblos de Venezuela, Colombia y Ecuador exhibirán por el mundo como símbolo de integración, independencia y libertad. Difunde las ideas republicanas y señala a los mantuanos el papel histórico que habrá de corresponderles. Venezuela no podrá prescindir de su nombre para el estallido independentista que escenificará su primer acto en Caracas el 11 de Abril de 1810.-

Carrera armamentista de Bolívar.

En 1797 Bolívar había sido admitido como cadete; un año más tarde era subteniente del Batallón de Milicias Disciplinadas de Blancos de los Valles de Aragua. Cuando su misión a Londres, la junta suprema le había conferido el grado de Teniente Coronel y posteriormente los triunviros, el de Coronel. Esta formación militar vernácula habría de facilitarle en el futuro, pasar de guerrillero a estratega, sin contradicciones disciplinarias con las tropas a su mando.

En 1812 Bolívar es designado comandante de la plaza de Puerto Cabello; ese año cae la primera república y él sale para su primer destierro. Pasa a Cartagena donde se le nombra Coronel entre Diciembre de 1812 y Enero de 1813 barre con los españoles de la región de Magdalena. Nueva Granada le otorga el título de Brigadier y ciudadano de la Unión. Solicita y obtiene permiso del Congreso de Nueva Granada para llevar la independencia a Venezuela.

De inmediato inicia la Campaña Admirable (mil millas en siete semanas). El  primero de Junio ocupa la ciudad de Mérida y 15 días más tarde dicta su famoso Decreto de Guerra a Muerte. El 7 de Agosto de 1813 entra triunfante en Caracas. Restablece el orden republicano e instala la segunda República. La Municipalidad le nombra Capitán General de los ejércitos Patriotas y le confiere el título que le hará inmortal: Libertador de Venezuela. Boves destroza la segunda República y Bolívar pasa a su segundo destierro. Después de un segundo intento fallido, Bolívar vuelve desde Haití con otra expedición para independizar a Venezuela (1816). Durante todo el año 1817 combate al lado de los patriotas Orientales. Ocupa la Guayana y declara Angostura capital de Venezuela. En 1818, unido a los centauros de Páez lleva a cabo la Campaña del Centro. El 15 de Febrero de 1819 instala el Congreso de Angostura. Pasa los Andes con 2400 soldados y el 7 de Agosto de 1819 derrota a los realistas en Boyacá y proclama la independencia de Nueva Granada. Regresa de nuevo a Angostura y a su informe al congreso solicita la unión de Venezuela y Nueva Granada. Se dicta la ley fundamental de Colombia y en su virtud, los departamentos de Venezuela, Quito y Cundinamarca (Nueva Granada) formarán una sola nación. El 15 y 16 de noviembre de 1820 se  firma con los realistas un armisticio y un tratado de regularización de la guerra. Este tratado le sirve a Bolívar para reorganizar sus tropas y prepararse para la batalla final.

Bolívar y la justicia social.

Para Bolívar la lucha por la libertad estaba íntimamente vinculada a la lucha por la igualdad. Ambas resumían las aspiraciones sociales y políticas de las clases y castas en la Venezuela de finales del siglo XVIII y dos primeras décadas del XIX. El Libertador las recoge en su proclama del 17 de Octubre de 1817: soldados vosotros lo sabeis. La igualdad, la libertad y la independencia son nuestra divisa. Para Bolívar, la lucha por la libertad será el factor determinante para quebrar el institucionalismo que rige las relaciones contradictorias entre criollos y peninsulares y esclavos contra criollos. La lucha por la igualdad, lo será para quebrar la estructura de castas, expresada por la oposición entre pardos y criollos. En la misma proclama, se evidencia que el propósito libertador e independendista lleva consigo también implicaciones sociales: “¿nuestras armas no han roto las cadenas de los esclavos?, ¿la odiosa diferencia de clases y colores no ha sido abolida para siempre?”. Cuando Bolívar realiza esta pregunta a los soldados, reconoce la existencia de diferencia de clases y colores y las califica de odiosas. Estas aspiraciones de las clases y castas sirvieron de marco a la niñez, infancia y juventud de Simón Bolívar y contribuyeron a conformar sus ideas políticas económicas y  de justicia social.

Debemos considerar también las profundidades de las enseñanzas de su amado maestro quien sostenía siempre con entusiasmo “Hoy se piensa como nunca se había pensado, se oyen cosas, que nunca se habían oído, se escribe como nunca se había escrito, y ésto va formando opinión a favor de una reforma que nunca se había intentado, la de la sociedad. “ No puede usted figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que usted me ha dado; no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que usted me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales las he seguido como guías infalibles.

La estructura de las clases sociales para la época era muy compleja, porque la diferencia económica, monopolio de la riqueza social por un grupo y la condición de explotados por otros, se entrelazaba con el status jurídico y con elementos étnicos y culturales. No todas las categorías étnicosociales integraban clases uniformes y definidas. Bolívar recoge esta realidad: “Yo considero a la América en crisálida; habrá una metamorfosis en la existencia de sus habitantes; al fin habrá una nueva casta de todas las razas, que producirán la homogeneidad del pueblo”.

Bolívar: alfabetización y enseñanza primaria.

Para combatir el analfabetismo ordenó el establecimiento de escuelas normales en todos los Departamentos de la República a fin de que éstas utilizando el sistema Lancaster, preparasen a los futuros maestros de la enseñanza primaria (Decreto del 31 de Enero de 1825). Al sistema Lancaster se le llamó también de mutua instrucción; consiste en que un solo maestro pueda enseñar a un gran número de alumnos, debiendo ser muchos de estos mismos auxiliares del primero, es lo que actualmente conocemos como movimiento de monitores. En su afán de impulsar la educación, Bolívar prescindió de que Lancaster era ciudadano inglés de religión protestante y que la presencia de éste habría de resultar inconveniente ante el fanatismo católico de la República.

Para educar al pueblo había que instruir la enseñanza primaria, moderna y popular. Consecuente con este criterio dispuso que: todos los niños mayores de 4 años y menores de 14, asistieran a las escuelas, donde se les enseñarían las primeras letras y la aritmética (Decreto 20 de Mayo de 1820). En conocimiento de la situación en que se encontraban tantos niños huérfanos, por haber muerto sus padres en defensa de la Patria, y careciendo dichos niños de lo más indispensable para la subsistencia y sobre todo para la educación, Bolívar decreta la ocupación inmediata de todos los conventos abandonados, así como la construcción de aquellas órdenes religiosas que habían hecho votos de pobreza, para alojar y educar a éstos huérfanos de la Patria. (Decreto de 17 de Diciembre de 1819). En un artículo periodístico que data de 1825, el Libertador justifica la necesidad de que la educación sea pública y de que figure en las bases de las instituciones políticas. Como si fuera un versado pedagogo establecía claramente los linderos de la instrucción y la educación.

En el campo de los hechos de Estado, Bolívar genera una auténtica novedad institucional al lograr por vez primera que una Constitución se ocupe del aspecto educacional. El Congreso de 1821, reunido en Cúcuta creó las Juntas Curadoras de Educación para el impulso de la enseñanza. En Bogotá se fundó la Filantrópica (1822) y en Caracas la junta Protectora de Enseñanza Mutua (1823). La Filantrópica explicaba que su misión era ¨procurar los procesos de la educación pública, de la agricultura y de las artes¨.

Al tiempo que el lancasterianismo tomaba auge en la Gran Colombia (Venezuela, Colombia y Ecuador), Simón Rodríguez regresó a Caracas (1823), su tierra natal. La gloria alcanzada por su ex discípulo en aras de la libertad de América, le impulsó a su pronto regreso de Europa. Hasta Abril de 1825 no se entrevistaron maestro y discípulo de ayer. El maestro Rodríguez examinó cuidadosamente  el proceso educativo de la Gran Colombia, bajo la dirección del fundador de la enseñanza mutua y experimentó un sincero y profundo descontento que comunicó a Bolívar.

Anticipándose a los programas educativos de nuestros tiempos, Simón Rodríguez planteaba una enseñanza fundamentada en: ¨La revolución agraria, la igualdad social, la alfabetización, la beneficencia pública, la asistencia social, el control de la obras del país, los seminarios, la agricultura, las minas, los caminos, bosques y las aguas¨. Este revolucionario sistema de verdadera educación social y práctica, no lo ensayaban ni en los Estados Unidos ni en Europa.

Bolívar y la universidad

En medio de las más apremiantes contingencias de la guerra revolucionaria, Bolívar no olvidaba la necesidad de impulsar para todos los medios la educación de los futuros ciudadanos de la Patria. En 1822, dió instrucciones a Francisco Antonio Zea para que contratara en París a un pequeño grupo de jóvenes que implantaría en Bogotá la enseñanza científica luego de ¨estudiar el ambiente, escalar las cordilleras y vadear los rios¨. Para educar al pueblo había que crear escuelas de todo tipo; proteger las letras y las artes; estimular las ciencias, las ideas pedagógicas, las universidades, etc. En Guayaquil fundó la primera Escuela Náutica de que se tiene noticias en la América Hispana. Su previsión llegó al extremo de crear institutos para el desarrollo cultural de la mujer, sector totalmente olvidado desde los tiempos de la conquista.

En los estatutos dictados por el Libertador se pone fin a las discriminaciones sociales, religiosas y raciales para ingresar a las universidades (reforma universitaria de 1827). Se insta a las subdirecciones de estudio y a las universidades, en general, para que encarguen a catedráticos competentes la redacción de textos propios para la juventud colombiana. En otro de los decretos dispone que se asignen a las universidades las mejores haciendas de aquellos propietarios que han abandonado el país. En todas estas disposiciones, el Libertador procuraba que los cursantes de la Educación Superior no se concretaran solo al esfuerzo teórico, sino también a la ejercitación práctica. Todo lo que pudiera estorbar al desarrollo científico y cultural era obviado: ¨Quedan libres de derecho de importación los instrumentos de cirugía, matemáticas, ciencias naturales y de agricultura: los que tengan por objeto mejorar la navegación de lagos y ríos; las plantas y semillas, libros impresos y los mapas e imprentas.¨( Decreto del 9 de Marzo de 1827.)

Bolívar: precursor del antimperialismo.

Comenzaba la tarde el 17 de Diciembre de 1830 cuando en la modesta casa de la hacienda San Pedro Alejandrino, en las inmediaciones de Santa Marta, Colombia, expiró Simón Bolívar, el Libertador a la edad de 47 años. Con su desaparición física perdía la América a uno de sus más grandes hombres sin cuya existencia, como lo dijo Miguel de Unamuno ¨la humanidad quedaría incompleta¨. La obra de Bolívar trascendió definitivamente su tiempo, no solo por sus hazañas militares, cuyo estudio asombra y desconcierta, sino por su gran humanidad, por su vasta cultura, por su capacidad de legislar como estadista sobre los problemas más urgentes y reales de su tiempo, por haber previsto con genial anticipación el fenómeno económico y político que enfrentaba a las dos Américas, a la nuestra que no venía ni de Rousseau ni de Washington, sino de sí misma y la otra cuya política rapaz y aventurera solo podía ser contenida con un frente de estados independientes y unidos. Bolívar fue precursor porque no se contentó con formulaciones vagas y etéreas; fue categórico pues de Estados Unidos dijo: ¨parecen destinados por la providencia a plagar a la América de miserias en nombre de la libertad¨. De allí que al convocar el congreso anfictiónico de Panamá recomiende no incluir representación norteamericana alguna y propone llevar al seno de la magna reunión atender a la independencia de Cuba y Puerto Rico cuya eventual liberación haría más favorable el equilibrio de las fuerzas revolucionarias, impidiendo que ambas islas fuesen convertidas en trampolín de la contrarrevolución o en puente de paso hacia la América Central de la expansión norteaméricana. Pero el Libertador además de atender este frente de connotación inmediata, establece claramente las relaciones que la América Independiente tendrá con el resto de las naciones del mundo. Para la salud moral de los pueblos que ha fundado declara como inaceptable la esclavitud; cree firmemente que la educación y el trabajo y su justa remuneración harán prósperas y felices a las nuevas generaciones. No deja una virtud sin reconocimiento, un mérito sin su justa evaluación, enseña con el ejemplo, nada manda a hacer que no haga, atiende personalmente hasta el mínimo detalle en la preparación de sus campañas, exige en grado sumo, advierte para que no haya excusas en el cumplimiento, hasta que tipos de clavos han de llevar las herraduras de sus caballerías. Sobreponiéndose a la fragilidad creciente de su salud, ninguna prueba le pareció imposible o insalvable, por lo que cuando sus enemigos le creen desfallecer aparece victorioso sobre la cresta de los Andes.
Y pasarán los siglos y los siglos y deberán renacer en cada combatiente, en cada pueblo que se libera, en cada afrenta vengada, porque estos hombres, los hombres como Bolívar, no mueren nunca. Martí exclamó: ¨de hijo en hijo, mientras la América viva, el eco de su nombre resonará en lo más viril y honrado de nuestras entrañas¨.

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